sábado, 15 de diciembre de 2012

*

Me había olvidado de cuanto brillaban tus ojos, de como sonaba tu aliento contra mi pecho, de como las miradas podían decir tanto y tan poco a la vez. Y cuando ya me había olvidado, buscando un recuerdo en medio de la noche, apareciste tú, con tus pupilas clavadas en las mías. Sin aliento, sin miedo, sin nada que perder.


No hay comentarios:

Publicar un comentario