Cuando me quiero dar de cuenta, ya estoy envuelta en ti, en tus recuerdos. Quiero irme lejos, olvidarme de que existes, de que has existido, y cuando estoy apunto de conseguirlo.. APARECES! Así, con tus ojos mirándome. Esos ojos, que me persiguen por todas partes, esa mirada que se clava en mi, que me asfixia, que no me deja respirar, que no me deja vivir por momentos. Sólo puedo mirar hacia otro lado, fingir que no existes, que no te conozco, igual que haces tú conmigo. Somos dos desconocidos que se clavan las miradas. Y me pierdo. Me pierdo en tus ojos, porque en ellos sólo veo lo que algún día me hiciste creer que había, sólo veo sueños escondidos, noches en vela, odio.. quizás, y todo el rencor que puedo guardarte después de tanto tiempo, que es casi nulo. Porque te odio en voz alta, mientras mi corazón susurra que nunca te podría odiar. Porque tus ojos nunca esconderán lo mucho que te he necesitado y lo poco que te necesito por momentos. Porque sólo en ellos encuentro mi casa, mi guarida. Y me escondo a ratitos, cuando se clavan en mi, y a ratitos los busco. Y de pronto DESAPARECES, tal y como has llegado. Estabas ahí, sentado, y ahora... ya no estás. Te busco una última vez, buscando abrigo en una mirada que en realidad sólo refleja un adiós.

No hay comentarios:
Publicar un comentario