Aún me tiemblan las manos cuando tengo que escribirte algo. Hace tanto que no lo hago, que una vez más no sé por dónde empezar.
Tú nunca has llegado ver realmente lo que soy, que yo no soy como dicen, que yo no soy lo que todos piensan que soy. Que lo doy todo, T O D O, por quien me importa. A veces incluso pongo en un segundo plano mi felicidad, por hacer felices a otras personas, a otras personas que ni siquiera se acuerdan de que existo más que una o dos veces al mes, o al año. Parezco fácil, y lo sé. Pero no lo soy. Que siempre haya podido elegir, no quiere decir que elija a cualquiera, y tú deberías ser el primero en saberlo... porque siempre que te pude elegir te elegí a ti. Estuve eligiéndote a ti casi un año. Un terrible año de mi vida, en el que nada tenía sentido, porque yo sólo vivía por y para que fueras feliz. Dejé de pensar en mi. Me abandoné. Me abandoné totalmente, porque sólo me importabas tú. Y por mucho que lo intentase, nadie podía ocupar tu lugar, nadie conseguía que se me acelerase el corazón como lo conseguías tú con sólo saludarme.
Nunca has sido consciente, y mucho menos ahora, de que no siempre he elegido bien, pero siempre has sido el primero. Tú no eras un segundo plato. Los segundos platos eran los otros, después de que tú me rechazaras una y otra vez. Y aún no te has percatado de que lo que hago por ti sólo lo hago por ti. Que lo que me arrastro por ti, sólo lo hago por ti, por nadie más en el mundo lo hago. ¿No lo entiendes? Sólo por ti.
Soy capaz de andar kilómetros hasta tu casa, o seguirte hasta el fin del mundo, sólo por estar dos minutos contigo. Soy capaz de inventarme mil excusas para hablarte, y un millón de frases para decirte que quiero hablar contigo.
Sé que ya está todo claro. Que a ti te da igual todo lo que hago. Lo sé, porque es lo que demuestras, no porque me lo hayas dicho tú. Cuando me lo digas tú, me lo creeré. Y me iré. Te lo juro que me iré. Y no sólo por ti... sino porque estoy jodidamente cansada de luchar por cosas que ya están perdidas, como siempre, pero esta vez de verdad. Ya empiezo a saber como va el mundo, y ya empiezo a entender que no se pueden cambiar las cosas, que no merece la pena luchar por nada, que los buenos nunca ganan.
Y ahora que veo como me tratas, me siento culpable por si entre todos los que han pasado por mi vida alguno ha sentido algo parecido a lo que siento yo, y lo he tratado así, como tú me tratas a mi. Y si es así, desde aquí, también aprovecho para pedirle perdón. Pero dudo mucho que nadie haya soportado esto, y que nadie haya sentido nada parecido por mi. Porque ni yo me lo merezco, ni nadie sería capaz de soportarlo.
Me da igual en qué lugar esté tu corazón. El mío ha estado en muchos lugares y siempre ha vuelto aquí, a tu lado.
Sé que me voy a ir, posiblemente más lejos de lo que me gustaría, pero eso no es excusa para no intentar que seas feliz, unas horas, unos días, unos meses, una vida.
Me iré, y encontraré a alguien que sepa apreciarme, porque malo será que entre todas las personas que hay en este mundo no exista un pobre incauto capaz de querer hacerme feliz.
Pero no quiero irme sin saber la verdad. No sé qué verdad necesito, pero la necesito. Necesito.. necesito dejar de necesitarte. Y...
Lo voy a conseguir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario