jueves, 15 de agosto de 2013

Esto es por ti... pero sobre todo por mi.

 Llegué tan jodidamente rota a casa, que no podía ni reconstruirme un poquito. Ni siquiera tenía ganas de saber de ti, ni de llorar. Sorprendentemente no solté ni una sola maldita lágrima. Porque un día me prometí que ni una más, ni una más por ti.
 Sé que esto es una despedida. Lo sé porque no se puede ser más rastrero ni más inmaduro que tú. Lo sé porque no se puede ser más gilipollas ni más ilusa que yo.
 De tantas oportunidades que te he dado, he dejado de contarlas. Quizás esta sea la cuarta, la quinta... quizás esta sólo sea la tercera. Lo único que sé es que ha sido la última. Porque no me has demostrado que te mereces más. Porque NO TE MERECES MÁS, no te mereces nada, nada de mi. Soy capaz de hacer cualquier locura, de recorrerme un pueblo de punta a punta para verte, para estar contigo. Aunque eso no signifique nada para ti. ¿Quién hace eso por una persona? Dime. Dímelo. Busca a una persona, a una sola que hiciera eso por ti, y después dime que no significa nada. Que hacer el ridículo de mi vida, que ir hasta el culo del mundo, que soportar a tus amigos a los que tanto odio no significa nada. ¡Dímelo! Dime que no significa nada, que no significo nada. 
 Me parece increíble que no veas más allá de tus narices, que no veas que lo que yo he hecho por ti no lo ha hecho nadie. Me parece tan increíble que ya no voy a hacer nada más por ti. Voy a empezar a hacerlo por mi.

Lo primero que voy a hacer por mi, es dejarte a un lado. Borrarte de mi vida de una vez por todas. Y si me echas de menos, no me busques, no me llames, no me mandes nada, ni siquiera me mires. Porque me das asco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario