viernes, 2 de agosto de 2013

Y parece que aún dueles aquí dentro.


Eres como un mal recuerdo, como una mancha de la ropa que no sale ni frotando, ni con agua hirviendo, que no sale ni a tiros, ni a patadas, que no sale aunque lo lleves a rastras, que no sale aunque lo eches una y otra vez. 
 Deberías irte ya, ¿no crees? 
La vida nos ha dicho muchas veces que nunca podremos ser más que lo que somos ahora: Nada.
 No te empeñes en que vuelva, no lo hagas. No quiero que sigas siendo mi debilidad. No quiero que me digas que estás solo en casa. No quiero que me digas nada. No quiero pensar en ti nunca más. No quiero dedicarte más líneas que las que ya te he dedicado. No quiero tener que preocuparme por ti. No quiero ser "la otra", ni quiero ser ninguna. No quiero tener que pasar por tu lado y fingir que no te conozco. No quiero tener que mentir por ti. Ni quiero que tú lo hagas por mi. No quiero ser un error más, una más. No quiero ser nada, si eso significa estar a tu lado. No quiero estar a tu lado ni un instante, ni siquiera me gusta verte. No quiero tener que contener las ganas. No quiero seguir yendo cada vez que llamas. No quiero que vuelvas, si cada vez que lo haces descolocas todo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario