miércoles, 15 de abril de 2015

12-4-15

He pasado un día en su cama. Un día entero metida en su bendita cama, con ese edredón del atleti que apenas me gusta.
 Y aunque nunca podré estar segura de esto, sea lo que sea, estoy segura de que no quiero perderlo, ni quiero que se vaya nunca. Lo quiero, joder. Y ni siquiera puedo decírselo. 
 Sólo espero que todos los días del resto de mi vida, sean la mitad de geniales que el día de hoy.

Att: La que se muere de sueño.

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