miércoles, 15 de abril de 2015

16 /2/ 15

Día dos, y el príncipe salió rana.
Y qué podía esperar, si me dura más la lechuga del eroski que un chico.
He desnudado lo que sentía, a riesgo de acojonarlo y que vaya para siempre, pero qué es el amor sino eso. Ese montón de mariposas en el estómago que mueren en forma de lágrimas. 
 Soy la única capaz de convertir el cuento en microrrelato de 140 caracteres.
Devuelvan la carroza, y desmonten el banquete, que mi príncipe es ateo, y no cree en los cuentos de princesas republicanas.
 Supongo que hoy me arropará la duda, y que mañana dejaré caer una sola lágrima más. 
Buenas noches desde la torre, no me rescatéis.

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