He tenido el mejor y el peor día de cumpleaños de la historia. Pero al menos, sigo cumpliendo años.
Tengo un conejo muerto en el salón, y supongo que es una de esas cosas que sólo le pasan a la gente como yo.
Hace horas, estaba llorando al ver la jaula de mi nuevo amigo, y pocas horas después, estaba llorando en el veterinario, porque me tenía que hacer a la idea de que ya no estaba con nosotros.
Es el ciclo de la vida, la muerte y la mala suerte.
Al menos, tengo grandes amigas, que me han hecho un gran regalo, aunque haya sido efímero, es el mejor regalo que podían haberme hecho nunca, y nunca lo voy a olvidar. Y aunque habrá otro conejo, ese siempre será el primero, el que tras mucho suplicar, alguien me compró el día de mi cumpleaños.
Y me siento dichosa, agradecida, porque haya gente que me quiera tanto y tan bien, que consiga hacer que las penas sean menos penas, incluso cuando los días se ponen grises. Por eso sigo, por ellas, por los que están. Y lo demás, está de más.
Att: El mejor/Peor cumpleaños del mundo.
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