miércoles, 27 de agosto de 2014

Que te vayas no es sólo cuestión de tiempo. Aquí acaba nuestra historia.

 Y así acaban casi 3 años. 


Cualquiera que haya leído lo más mínimo sobre él, aún sin conocerlo, sin conocerme, sin conocernos.. sabe que cualquier final que haya escrito, era sólo una mentira.
 He intentado miles de veces terminar con aquello que en realidad nunca había empezado. 
Os diré que cuando me habló por primera vez, ni siquiera lo conocía.. no sabía nada sobre él, ni sabía por qué yo, y no otra. Ahora mismo, después de poco menos de tres años, sigo sin saberlo. Por qué ha decidido llegar para destrozar cualquier esquema de mi vida.
 La historia empieza con un simple mensaje, y así es como acaba. Damas, caballeros, os presento el final de lo que nunca ha existido. 
 Dada la situación, me dispongo a recomponer este tiempo en un par de líneas, pretendiendo que suene bien, y fingiendo que no me afecta en absoluto que ya no vaya a formar parte de mis días.



 Todo fue tan normal, como era con cualquier otro, un mensaje tras otro, queriendo conocerme, o probarme, más bien. Y tras un par de conversaciones, al fin lo vi por primera vez, con aquella chaqueta azul, esperándome en la barandilla mirando al río. 
 Me llevó a lo que hoy es uno de mis lugares favoritos en el mundo.. y después de esa primera vez, otras. Cada vez más cálidas, más íntimas. A la vera del río, o al pie de un muro, cualquier sitio se convirtió en perfecto gracias a él. 
Jamás me hubiese imaginado lo azules que serían sus ojos, ni lo suave que estaría su piel sino lo hubiese tenido tan cerca como lo tuve. 
Y no puedo ir recordando una a una las veces que estuvimos juntos, porque mi poder para ordenar los datos de forma cronológica es nulo.. Pero sí que puedo recordar esa vez, esa primera vez en la que llegamos a un nivel más. Una tontería, en realidad.. no era el primero, pero sí que era la primera vez con él, y creo que no podré olvidarlo aunque me vaya a esforzar en hacerlo. Lo que me hacía sentir, no lo había conseguido ningún otro. Sabía dónde, cómo y cuándo, y lo hacía muy bien. Todo lo que yo quería, lo que a mi me gustaba, era él. 
 Pero como ya sabréis, él no era más que un espejismo que aparecía muy de vez en cuando y volvía a desaparecer de la misma forma. Joder, lo que lo llegué a querer... incluso cuando no me hablaba, incluso cuando estaba con otras chicas, siempre que volvía, yo estaba ahí, esperándolo, como si nada hubiese pasado. Corrían los meses, y hacía todo lo que podía porque él estuviese bien. No he sido tan legal ni tan gilipollas con casi ningún otro chico. Sólo lo hacía por él.. siempre por él. Pero adivinad quién no hacía nada por mi. 
 Llegó el día en el que tenía que empezar a poner las cartas sobre la mesa, el verano pasado, para ser más concretos. Después de muchos intentos de olvidarme de él, y de que siempre volviera para joderlo todo, sucedió. Me rompió el corazón. Lo hizo con todas sus fuerzas. Me llevó por dónde quiso, cedí siempre, todos los días. Y no le importó nada. Él se iría, pero yo también. No sabía si me dolía más que él se fuera o irme yo... sin él. Al fin y al cabo, son cosas que pasan."Chica conoce a chico. Chica se enamora. Chico no. Chico se va. Chica llora."
 Nunca pensé que me dolería tanto.. ni que me costaría tanto decir la verdad. Pero de poco sirvieron mis murmullos de verdad, de sentimientos, de todo eso que a él le importa nada o menos. Así que, me fui, a sufrir por cualquier otro, a olvidarme de él, a no saber nada de él.  
 Y si me fui en septiembre, en octubre ya estaba metido en mis bragas. Lo que pensaba que sería la última, la definitiva... y todo eso que no fue. Porque desde que me fui, sigue vivo en alguna parte, y se hace notar. Cada vez que vuelvo a casa dejo todo aquello en lo que creo a un lado, y vuelvo a verlo una vez más, soñando con que será la última de una vez por todas. La última, para empezar el año, la última en el puente que vengo, la última antes de irme de vacaciones... tantas últimas. Tantas y tan pocas. Tantas y ninguna como la de hoy.  
 Resulta que me he hecho mayor, pero la edad no da sabiduría, eso son chorradas, sigo igual de imbécil cada vez que lo veo, y me sigue haciendo el mismo daño. Y me duele saber que todo cambia, menos esto, menos él. Que me empeño en negar la realidad y en no reconocer que él sigue ahí, en alguna parte de mi, aunque me importe menos, aunque me duela menos, sigue ahí, y quiero que se vaya. 
 Empieza a pesar tener a un crío a cuestas, y quiero dejarlo atrás de una vez por todas. No me creáis... es normal, después de tantas veces que he repetido lo mismo, que he escrito que nunca volvería a verle y era mentira. 
 Pero en toda historia hay un punto de inflexión, como el licor café lo es en mis noches.. esta vez lo será en mi vida. 

 Te echaré de menos, supongo. Y... joder, cómo duele.





Pray for me.











No hay comentarios:

Publicar un comentario