Podría decirte que esto no tiene sentido, pero ya lo sabes... Y al fin y al cabo, conmigo nunca nada ha tenido sentido.
Pensé que todas esas despedidas eran mentiras que nos contábamos, igual que cuentos antes de dormir.
Me he hecho a la idea tantas veces de que se había acabado, que ahora es sumamente ridículo que te esté echando de menos. Pero así es.
Echo de menos hasta tu más mínimo gesto, que se pierde ya en mi memoria.
Echo de menos estar contigo, en horizontal.
Echo de menos que me agobies diciéndome que quieres verme.
Y echo de menos sentirte.
No sé dónde estás. Hace... posiblemente varios meses, desde que te vi por última vez, y ni siquiera recuerdo cuando ni dónde fue.
Conviertes el frío en calor, y el invierno se hace imposible sin ti. Si lo estás leyendo vuelve... Y sino... También.
Att: La colgada que nunca te olvida.
(Esta carta al destino, fue escrita un día antes de que me volviese a hablar.)
No hay comentarios:
Publicar un comentario