viernes, 17 de abril de 2015

16 - 4 - 15

Hoy he hablado con mi moro, que supongo que ya no es nada mío, y era igual que siempre. Las mismas frases, sus mismas ganas, su mismo torso desnudo, y los mismos ojos azules en los que prometí no perderme nunca más.
 Y se me hace tremendamente fácil ignorar todo eso, o al menos que no me afecte como me hubiese afectado hace unos meses. Aunque sea tan absurdo como siempre, por algún motivo siempre vuelve, aunque yo ya ni siquiera esté.
 Al final, sólo me sirve para recordar que no es lo que quiero, y para reafirmarme en mis decisiones. Pero recordáis cuando hace un año existía alguien y de pronto apareció el andaluz republicano que robaba corazones? No sé si me explico, pero... y si no puedo con esto para siempre? Y si tengo que tragarme todas las palabras de amor? O lo que es peor... y si es al revés? Y si de pronto aparece alguien mejor que yo, o que le llene más que yo? -realmente no es difícil que eso ocurra, viendo que tengo todo lo malo que podía tener, y un poquito más, por si era poco.
 Y ya sé que los sentimientos no tienen que ver con una cara bonita, o una persona que esté de buen humor siete días a la semana.. pero, por eso mismo, porque en los sentimientos nadie manda, no podemos decidir que esto mañana se evapore.
 Supongo que lo mejor es dejar que todo pase, que los fantasmas fluyan, y que cada uno de nosotros decida por sí mismo lo que es lo mejor. 


Att: La que mañana tiene que madrugar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario