Algún día tenía que volver aquí, para pensar en voz baja en ti.
Cada vez que leo tu nombre, no sé cómo sentirme. Antes, pensaba en verte, en que falta menos para vernos, supongo. Pero antes, no es ahora.
En unos días vuelvo a casa, a esa casa donde siempre estás tú. Y quizás no pueda soportar el hecho de que no vamos a estar, o al menos, no para mi.
Siempre pienso en lo mismo, y no entiendo por qué no puedo conocer a alguien que tenga algo en común conmigo, dejando a un lado lo carnal.
Te veo vacío, sin ganas de evolucionar, de revolucionar, y me entristece que mi corazón haya sido tanto tiempo, y quizás siga siendo, de alguien como tú.
Me siento llena de ganas, de ganas de conocer a gente, de enamorarme, de ayudar a personas, de formar parte de algo grande, no sé, ganas de vivir, las ganas que todos deberían tener con casi 20 años, la bendita flor de la vida.
Quiero conocer a alguien que comparta mis inquietudes, con el que saltar en conciertos y gritar en manifestaciones, con el que reír a carcajadas en el cine, con el que compartir impresiones sobre un libro buenísimo que acabo de leer...
Alguien que merezca la pena, alguien con el que hablar después de follar.
A punto de volver a caer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario