miércoles, 15 de abril de 2015

9 / 4 / 15

 Mar de dudas por décimo-quinta vez en estas últimas semanas. 
Desde que lo conozco... todo es un poco diferente. Ya no me planteo salir de fiesta y beber hasta caerme por las esquinas. Tampoco me planteo hablar con personas del sexo opuesto con las que haya tenido algo, o que sé que lo tendría... ya sabéis.
 Pero no quiero cambiar demasiado, porque no confío en esto, ni en él, ni en que exista ningún nosotros.
 El sexo es genial, pero lo era también con mi rubio, y tampoco sentía nada por mi... No sé si me explico. Quizás es que yo sea una enamorada de la vida, y que con nada ya esté metida hasta el fondo en algo... sólo quizás. Pero aún así, no estamos en el mismo punto de lo que sea esto. Yo confío en que no me la juegue, o me mande al pedrete, pero no confío en absoluto en que sienta lo mismo por mi, que yo siento por él. Aunque puede que sólo le cueste demostrarlo, o decirlo...
 ¿Cómo se sabe lo que siente una persona si no lo dice? 
 Es confuso, y como apenas le doy vueltas a las cosas... no puedo dejar de pensar en ello, en que se convierta en un rubio de la vida, y nuestra relación se limite a relaciones pre y post. 
 Suena a triste, y en cierto modo a exagerado, pero después de que siempre me hayan tratado así, es difícil confiar en que él no lo hará, y más sino va a decirme nada que me aleje de esa idea.
 Me entristece no poder disfrutar del momento, pero si el momento es un te quiero sin respuesta, o un icono de beso que se queda en el aire creo que no quiero disfrutar de ello, ni de pensar que voy a verlo, cuando finalmente no es así, ni de conversaciones insulsas sobre la universidad si esto es el momento, quiero que se acabe ya.
Y estoy como viéndolas venir.

Att: Un jueves en casa.

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