Quiero confiar en él, cuando ni siquiera podría confiar en mi misma. Y se me está haciendo cuesta arriba, desde el momento en el que se despidió de mi. Si no arranqué a llorar, supongo que fue, porque no se fuera con esa imagen mía en la cabeza.
Me siento mal por no confiar en él, pero hay cosas que se escapan a nuestro control, y ya.
No pude contenerme las ganas de regalarle cosas útiles y dulces... y puede que se me haya ido la mano, y que haya pensado que soy una exagerada, pero el dinero son papeles, y lo que siento por él, nunca ha cabido en ningún papel.
Lo quiero, y estoy segura de lo que siento.
Supongo que en cuatro días estaré segura de lo que siente él.
Att: La que no puede dejar de pensar en cosas malas.
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