viernes, 17 de enero de 2014

Me aventuro a declarar que soy la más imbécil que te vas a encontrar, pero también, la que más te puede llegar a querer.

Hay muchas cosas que están sobrevaloradas. El mejor ejemplo es el amor.
El amor está sobrevalorado, no me digáis que no. ¿Quién ha vivido una historia de amor de esas que nos anuncian en disney? ¿Quién puede decir que no ha sufrido nunca por amor?
¿Y si en realidad lo que nos han vendido como el mejor sentimiento del mundo es sólo una mierda recubierta de purpurina? Ya sabéis a lo que me refiero... a todo eso de querer, y que te quieran. A todo eso de sonreír porque sonríe, llorar porque llora.
 ¿De verdad es lo que necesitamos?

A estas alturas de la película, he de empezar a reconocer que lo que he disfrutado amando no es equiparable a todas las noches que me he pasado abrazada a un sentimiento, llorando a lágrima viva. No puedo poner en una balanza los momentos vividos con alguien a quién he querido y que pesen más que los malos momentos. Y, me entendéis, está claro que no hablo de amistad, que no hablo de un amor fraternal, que hablo de amor con mayúsculas. De el único amor capaz de hacer que nos comportemos como auténticos soñadores. Soñadores del tipo de, " me quiere porque me ha mirado, y claro, no me puede haber mirado porque he tosido exageradamente alto, sino que me ha mirado porque me quiere. Está claro que me quiere. Llevo dos horas mirándolo y me ha mirado al menos tres veces. Y no os confundáis, no lo ha hecho porque se sienta observado, o porque tenga mis ojos tan clavados en él que de incluso miedo, no, no. Me ha mirado porque me quiere. Está claro, que lo he enamorado cuando quedé como una maldita loca psicótica, o cuando le pedí expresamente que me contestara, o cada día, cuando intento saludarle y ni siquiera me sale un maldito 'hola'. Está clarísimo, más que claro, cristalino, que lo he enamorado por mi indudable atractivo al ir a desayunar con unas ojeras de aquí a pasado mañana, o ¡Mejor aún! Lo he enamorado mientras me desespero estudiando, mordiendo un bolígrafo como sino hubiese mañana. No son suposiciones mías, ¿por quién me tomáis? Cómo no se iba a enamorar de alguien como yo, si soy pura estabilidad, no me dan arranques repentinos de querer mandarlo todo a la mierda, ni de 'o me contestas o te parto la cara'. No, eso no es propio de mi persona, tan tan buena, magnífica y perfecta persona. Porque lo soy, porque no soy especialista en mirar cuando no tengo que mirar, hablar cuando tengo que callar, o simplemente en existir cuando debería desaparecer. Nunca quedo mal, porque soy la espontaneidad personificada, y no pienso en qué pensarán los demás de mi,¡JAMÁS!"
Y ahora ya hablando en serio, de verdad, ¿por qué a veces tengo la impresión de que me está mirando? ¿Me autosugestiono de tal forma que cada vez que mira hacia algún ángulo similar al que estoy yo, siento que me mira? No acabo de entender por qué sigo pensando que en algún momento de mi vida voy a tener alguna oportunidad con él. ÉL.
Que no se parece en nada a lo que estoy acostumbrada a tener a mi lado. No se parece en nada a todo lo que conozco, ni siquiera se parece a mi. ¿Por qué no puedo evitar que me guste, cuando sé perfectamente que tenemos más cosas en contra que a favor? ¿Soy tan sumamente imbécil de querer justo lo que sé que nunca voy a tener, o esto como va?
¿Y por qué no paro de lanzar preguntas al aire, cuando en realidad se las debería lanzar a él?

Hola desde el fondo de mis pensamientos, desde esos que nunca digo en voz alta, porque suenan incluso más patéticos que en mi cabeza. Hola desde aquí, desde este rincón, que forma parte de mi vida ya.. desde el que escribo por y para mi. Hoy hago un esfuerzo, y te escribo directamente a ti, que posiblemente no me estés leyendo, ni lo hagas nunca.. que posiblemente, apenas sepas que existo. Y bueno, si sabes que existo, lo disimulas realmente bien, he de decir.
Me gustaría empezar desde el principio, con buena letra, con pausas, y con todo lo necesario para que la lectura sea agradable dentro de lo que cabe.
En primer lugar, debería sincerarme, y reconocer que de lo que hago a lo que debería hacer, siempre hay un gran margen, y que no deberías tener en cuenta que en mi vida haya personas entrando y saliendo, ni deberías tener en cuenta que me haya comportado de una forma extraña contigo desde que te conocí... Bueno, desde que te 'conocí mejor', podríamos decir. Me da la impresión de que haga lo que haga, lo estoy haciendo mal. Que tu interés en mi, es el mismo que el mío en la creación de un jarabe con sabor a tequila. Quizás mi interés en que se fabrique ese jarabe sea muchísimo mayor.. por lo tanto no he escogido un buen ejemplo, pero al fin y al cabo, se entiende a dónde quiero llegar. O quizás no. Porque yo quiero llegar hasta donde haga falta. Como si tengo que seguir haciendo el gilipollas, o dejar notas, como si de una niña de primaria se tratara. Para mi, todo lo que hago referente a ti, se me hace totalmente cuesta arriba, incluso sostenerte la mirada es una lucha interna, en la que suelo perder. No puedo apenas mirarte, saludarte, o verte sin que se me active algo dentro que me impulsa a salir huyendo, o a lanzarme a tu cuello como si no hubiese mañana.
Qué absurdo,¿no? Al mismo tiempo que quiero acercarme a ti, me alejo cada vez más, de forma involuntaria, o quizás porque es justo lo que necesito.
Me gustaría, me encantaría poder hablarte con total normalidad, sin estar pensando todo el rato en que crees que soy imbécil ( que lo soy ), o que simplemente crees que tengo algún tipo de tara, o problema mental que me impide actuar como una persona normal.
Sé que ahora mismo no entiendes por qué escribo todo esto. O bueno, más bien, si lo estás leyendo, no sabes ni siquiera que esto es por ti. A veces, no lo sé ni yo. De pronto te veo ahí, con cualquiera, y siento, que esa persona para ti es lo mismo que tú para mi. Y se me rompe el alma en pedacitos pequeños. Que al final termino por pegar, con las pocas ganas que me quedan.
No puedes entenderlo, lo sé. Pero, ¿sabes por qué lo se? Lo sé, porque yo tampoco lo entiendo. ¿Qué es lo que tienes, exactamente? Sé que suena despectivo, pero en absoluto va con esa intención.. es simplemente que distas tanto de todos los demás, que me asusta. Algo ha cambiado en mi, para que de pronto todos mis patrones establecidos en cuanto a gustos se refieran, desaparezcan, quedándose en una nube de polvo, de la que sales tú, con tus libros y tu acento tan gracioso.
No puedo explicarlo, no puedo llegar a hacer que lo entiendas, por lo tanto, esto.. estoy haciendo el ridículo, pretendiendo que esto se convierta en una declaración de amor, o al menos de intenciones. Bueno, aún estoy a tiempo de que sea una declaración de intenciones, y allá voy, con más valor del que realmente tengo, ( será porque estoy tecleando en mi habitación a las cinco de la mañana, o será porque tengo la seguridad de que no lo vas a leer nunca);
No te quiero, porque no te puedo querer, no me gusta exagerar la realidad, ni decirte que me he enamorado locamente de ti, por hablar dos veces contadas, o por tenerte cerca-lejos todos los días desde hace unos meses. Tampoco puedo quedarme con la duda, de ¿Y sí..? Porque la realidad está ahí, y es que no puedo apartar la vista de ti, si tú estás. No puedo evitar que se me escape una sonrisa al verte, ni puedo evitar buscarte. No puedo evitar que se me ocurran formas patéticas de intentar decirte que me gustas, (he aquí el claro ejemplo).
Y como cada vez puedo evitarlo menos, y me siento más y más estúpida necesito sacarlo de dentro, aunque sea de una forma tan extraña como esta. Lo necesitaba hacer, y por eso lo hago. No es un crimen, ni un pecado que te guste alguien. O al menos, eso creo.
Y lo haces, me gustas. ¿Por qué? Eso me gustaría saber a mi, que soy la reina de las preguntas sin respuesta.
Acabo ya todo esto, diciendo que me sobran ganas, y que me falta valor... pero que el tiempo me dirá qué debo hacer, o al menos me quitará tu imagen de la cabeza.




Buenas noches, o casi, buenos días.


















No hay comentarios:

Publicar un comentario